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12 octubre 2009

Ausente Kaká, Brasil aburre

Sin Kaká, Brasil no parece Brasil. La canarinha lleva tiempo sin tener un organizador, un 4 a La Masía o un 5 del corte argentino, ni tan siquiera un Guti, un Pirlo, alguien que genere fútbol donde se debe generar, en el centro del campo. Para parchear esa ausencia tiene, a cambio, un batallón de mediapuntas capitaneado por Kaká y secundado por Diego, que lideran al equipo, generan juego, marcan goles y quitan el hipo. Pero ayer ninguno de ellos estaba en La Paz. Y Brasil aburrió y se aburrió.

Sin ese cerebro ni el parche del trescuartista, el líder del grupo suramericano se estrelló una y otra vez. Ni rastro de aquello llamado jogo bonito. Con un equipo carente de varias de sus estrellas más allá de la defensa, Dunga dejó el peso del ataque en el poderío de sus bandas esperando que Nilmar y Adriano remataran la faena. Y, sin embargo, nunca llegó a dar miedo a Bolivia. El gol brasileño, por ejemplo, llegó en una contra. Muy bien elaborada, sí, pero contra al fin y al cabo. Fue Bolivia la que aprovechó la ausencia total de tensión, ritmo e interés de unos pentacampeones mundiales hace tiempo clasificados para darse un gustazo. Especialmente, Olivares, que hizo un gol, el primero, como pudo haber hecho tres. Tal fue la desgana de Brasil que Olivares siempre ganó por arriba a la defensa, algo sorprendente toda vez que la selección de Dunga destaca por el poderío aéreo, como bien demostró en la pasada Copa Confederaciones, que ganó.



10 junio 2009

La lista de la compra

Como diría Diego Torres -el periodista, no el cantante-, anda el madridismo eufórico. Hace unas horas Kaká ha firmado como nuevo jugador del Real Madrid. Y eso está bien. Estoy de acuerdo, y me alegra de que un grandísimo jugador quiera volver a jugar con la blanca. Recurriendo a la hemeroteca, como diría FP los mejores jugadores del mundo deben jugar en el mejor equipo del mundo.

Los del mundo y los de España. Por supuesto. Pero vuelvo a pensar, como ya hice en algún post anterior, en que quizá todo esto no sea más que una lista de la compra para dar una mano de pintura a una casa que, lo que necesita, es una remodelación en toda regla.

Leí hoy en un teletipo que FP volvía a hablar de la versión 2.0 del Zidanes y Pavones: "El Madrid necesita Di Stéfanos, Amancios y Raúles". ¿Ha cambiado o es demagogia? Tienen dos Raúles en toda regla por -a nivel del club- calderilla: Granero y Negredo.

El otro día As adelantó que el Madrid ejerció la opción de recompra por Negredo. Cinco millones y de vuelta a Madrid. ¿Para qué? ¿Lo venderán al Valencia y será parte del hipotético fichaje de Villa -el nuevo Amancio-? ¿No existe la posibilidad de que, con minutos y confianza, dentro de 3, 4, 5 años quieran repescarlo y se encuentren con que tienen que pagar 30, 40, 50 millones de euros?

Y ahora resulta que el Valencia no quiere vender a todas sus estrellas. Cosa por otro lado comprensible. Al fin y al cabo sólo se arriesgan a desaparecer, pero mejor eso que vender al Madrid. El caso es que hoy Silva es instransferible. Y en esa posición puede jugar a la perfección Granero. ¿Por qué no lo recuperan? ¿No es lo suficientemente comercial, como se dijo de Kaká en su momento? ¿Por qué no están en la lista de la compra? Quizá porque para estarlo debería de ser una lista más profunda, más comprometida. Y quizá es que eso ahora no interesa.

Por ahora el eufórico madridismo tiene a Kaká. Y sigue sin confiar en los Raúles.

15 mayo 2009

Minolles

Para los noveles en el sector de los videojuegos, hay una saga que, durante mucho tiempo, ha sido referente en el campo del fútbol virtual. Se trata de Pro Evolution Soccer. Un juego que se basaba, principalmente, en una simulación muy realista del deporte rey.

Y, como todo, tiene un pero. Su realismo a la hora de representar un partido era diametralmente opuesto a su realismo a la hora de gestionar los e
quipos a lo largo de una campaña. Jugadores que eran incapaces de aguantar dos partidos seguidos, entrenamientos que agotaban a la plantilla... Con todo, el mayor pero, llegaba a la hora de negociar los fichajes. Una buena cuenta corriente permitía formar, en menos de dos campañas, el equipo más temible que nadie sea capaz de imaginar. No era difícil componer un equipo con los mejores jugadores en el campo... y en el banquillo. Algo que, de realista, tenía más bien poco. Por fortuna los jugadores no se quejaban, ni amenazaban con dejar el equipo si no jugaban. No aparecían representantes ni elementos extraños que empañaran el buen hacer de tu gestión.

Todo era maravilloso. Todo irreal.

El País publica un artículo de Diego Torres. El título: "Una bomba de 300 millones". En él cuenta, de buena mano, el proyecto de Florentino Pérez para hacer que el Madrid vuelva, subito, a ser competitivo. Cristiano Ronaldo, Kaká, Ribéry, Xabi Alonso... Y otros más en la manga: Villa, Silva, Negredo, Granero... Estrellas mundiales, cracks del fútbol. Todo resumido en un término: Egos. A los que existen en la plantilla se sumarían los antes citados. No todo es cuestión de los minolles, que diría el incombustible guiñol de Manuel Chaves. No. Hay que darle un sentido, buscar un equlibrio, saber igualar la balanza. ¿Necesita el Madrid 300 millones gastados en fichajes? ¿O necesita reencontrarse a sí mismo, recordar sus esencias y, a partir de ahí volver a ser grande?

Me temo que son las cuestiones que alguien no se está planteando. Me temo que sólo se piensa en juntar las estrellas, y que Fortuna reparta suerte.