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25 junio 2009
24 junio 2009
Americaaaanoooooos
Y pasó la resaca. La resaca de la decepción. Porque fue decepcionante que Estados Unidos te gane al fútbol. Vale que lo hagan al baloncesto, en el atletismo o en otros deportes. Pero... ¿en el fútbol? La única alegría que nos deja es que se perdió jugando bien. Bien para lo que es el nivel medio, para mí bajo respecto al nivel general del balompié actual.
Pero como es de recibo, hay que felicitar a los yankis. Y qué mejor forma de hacerlo que con esa cantinela tan nuestra...
Pero como es de recibo, hay que felicitar a los yankis. Y qué mejor forma de hacerlo que con esa cantinela tan nuestra...
¡Viva el tronío, de ese gran pueblo con poderío,
olé Virginia, y Michigan, y viva Texas, que no está mal....
Os recibimos americanos con alegría,
olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía
olé Virginia, y Michigan, y viva Texas, que no está mal....
Os recibimos americanos con alegría,
olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía
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14 junio 2009
El partido que nunca debió existir
Hoy se ha cometido un Suráfrica-Irak. Sí. Se ha cometido. Del mismo modo que existen normas para preservar a los niños de algunos contenidos, del mismo modo que están penadas algunas actitudes, debería existir alguna cabeza pensante (que con otro nombre siempre iría acompañada del pago de un generoso sueldo) que decidiera qué eventos deportivos se pueden ver, y cuáles no.
Hoy estas dos selecciones, que venían rodeados de un aura de absoluto desconocimiento, han confirmado los presagios: son nefastas. El partido que, se supone, han disputado ha sido un crímen contra el deporte rey. Mejor habría sido poner a los chavales del torneo de Brunete de hace 8 años, o algún partido de Brasil u Holanda en sus mejores momentos. ¡Vaya petardazo! Soporífero es ligero. El problema, y por esos título con (I), es que me temo que esta Copa todavía nos deparará al menos un par de bodrios semejantes...
Por favor, no más partidos de estos, al menos televisados. ¡Por el bien del fútbol!
Hoy estas dos selecciones, que venían rodeados de un aura de absoluto desconocimiento, han confirmado los presagios: son nefastas. El partido que, se supone, han disputado ha sido un crímen contra el deporte rey. Mejor habría sido poner a los chavales del torneo de Brunete de hace 8 años, o algún partido de Brasil u Holanda en sus mejores momentos. ¡Vaya petardazo! Soporífero es ligero. El problema, y por esos título con (I), es que me temo que esta Copa todavía nos deparará al menos un par de bodrios semejantes...
Por favor, no más partidos de estos, al menos televisados. ¡Por el bien del fútbol!
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10 junio 2009
A trincar, a trincar...
Hay veces que los futbolistas me recuerdan -sueldo y otras virtudes al margen- a los becarios. Sé que suena brutal la comparación, y a lo lejos escucho cómo mi cartillita de Caja Madrid protesta. Pero hay momentos en que me lo recuerdan. Dentro de un par de parrafos me explico.
Empieza a finales de semana un torneo cuyas razones para exisitir, salvo una, desconozco por completo: se trata de la prestigiosísima Copa Confederaciones, torneo que reúne un año antes de la celebración del Mundial (y en el mismo país) a los campeones de cada federación de fútbol, junto al campeón del mundo y al país anfitrión. La única razón que conozco para su existencia es el arte legendario e incomparable del trinque, como diría el genial . Entendido como todas sus acepciones: beber, robar, amarrar...
La Confederaciones es un momento ideal para que el mundillo del fútbol 'se vea obligado' a viajar por medio mundo, viviendo de las diversas federaciones nacionales y a todo tren. Lo cual está muy bien, si vamos a trincar, trinquemos de verdad. "¿Cuatro estrellas? ¿¿Qué es esa mierda??", dijo un tipo que representaba no se sabe muy bien a quien en la pasada Copa. Y todo a costa de los países y, por supuesto, de los futbolistas.
Porque quizá sea una chorrada, pero como diría la esposa del reverendo Lovejoy de Los Simpsons: "¿Es que nadie ha pensado en los jugadores?". Sin apenas descanso tras la Eurocopa se han zampado la temporada más apretada que se recuerda -especialmente los del Barça- y ahora les vienen con esto. Y dentro de un año, al Mundial, en el que se vuelven a encontrar las mismas ocho selecciones con alguna que otra más. A veces como becario no siento mucha envidia de los futbolistas: su vida laboral es corta, no todos se hacen ricos -sólo la élite, como pasa en cualquier curro- y dependen de designios que no siempre les tienen en cuenta. Como la FIFA cuando tuvo a bien parir esta Copa Confederaciones.
Eso sí, que el ritmo no pare. Pasará el Mundial, habrá otra Eurocopa. Y, por supuesto, a trincar, a trincar...
Empieza a finales de semana un torneo cuyas razones para exisitir, salvo una, desconozco por completo: se trata de la prestigiosísima Copa Confederaciones, torneo que reúne un año antes de la celebración del Mundial (y en el mismo país) a los campeones de cada federación de fútbol, junto al campeón del mundo y al país anfitrión. La única razón que conozco para su existencia es el arte legendario e incomparable del trinque, como diría el genial . Entendido como todas sus acepciones: beber, robar, amarrar...
La Confederaciones es un momento ideal para que el mundillo del fútbol 'se vea obligado' a viajar por medio mundo, viviendo de las diversas federaciones nacionales y a todo tren. Lo cual está muy bien, si vamos a trincar, trinquemos de verdad. "¿Cuatro estrellas? ¿¿Qué es esa mierda??", dijo un tipo que representaba no se sabe muy bien a quien en la pasada Copa. Y todo a costa de los países y, por supuesto, de los futbolistas.
Porque quizá sea una chorrada, pero como diría la esposa del reverendo Lovejoy de Los Simpsons: "¿Es que nadie ha pensado en los jugadores?". Sin apenas descanso tras la Eurocopa se han zampado la temporada más apretada que se recuerda -especialmente los del Barça- y ahora les vienen con esto. Y dentro de un año, al Mundial, en el que se vuelven a encontrar las mismas ocho selecciones con alguna que otra más. A veces como becario no siento mucha envidia de los futbolistas: su vida laboral es corta, no todos se hacen ricos -sólo la élite, como pasa en cualquier curro- y dependen de designios que no siempre les tienen en cuenta. Como la FIFA cuando tuvo a bien parir esta Copa Confederaciones.
Eso sí, que el ritmo no pare. Pasará el Mundial, habrá otra Eurocopa. Y, por supuesto, a trincar, a trincar...
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